
Cualquier madre, tía o pariente memoriosa nos atormentó alguna vez con el recuerdo de la tierna pequeña que cuando todavia no podía hacer más de dos pasos seguidos corría a los tropezones a ese vecinito, amiguito o en el peor de los casos primito con la firme decisión de encajarle un beso.
Desde ese instante una mujer centra su vida en la búsqueda de un amor que nos mueva el piso y nos robe la razón... entre otras cosas. Ser solteras aún es un pecado social, y casi una enfermedad difícil de curar.
Las mujeres tememos a la soltería y, como todo miedo, es algo difícil reconocerlo. Preferimos dar la imagen de la fiestera incurable a la de la novia enamorada, cuando nuestros deseos son todo lo contrario... ¿Tan malo es desear un amor eterno?
Nuestro propio organismo fue creado para ser madres, y nuestras mentes para tolerar a los hombres y sin embargo vamos contra natura intentando parecer superadas y todopoderosas...
En fin, es mi primer entrada y todavía no expliqué de que se trata todo esto; bien es algo así como otro blog más sobre lo difícil, complicado, agotador y extremadamente hermoso y divertido que es ser mujeres. Pueden cerrar esta ventana ahora y no volver a leer o tal vez pueda apelar a su curiosidad y saber que seguramente nos volveremos a encontar...
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